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¿Qué es el BDSM? Las siglas, el masoquismo y lo básico
Mujeres dominantes en directo ahora
Ver todasEl BDSM es un término general que engloba prácticas eróticas y juegos de rol en los que intervienen bondage, disciplina, dominación y sumisión, sadismo y masoquismo. Los investigadores lo describen como unas siglas cuyas letras se solapan, y afirman que su rasgo distintivo frente al abuso es el consentimiento mutuo e informado. Es mucho más común de lo que sugiere su fama, y la psiquiatría actual ya no lo considera un trastorno. En esta página te explicamos qué es el BDSM: qué significan las letras, de dónde vienen las palabras, cuánta gente lo practica y cuáles son las bases de seguridad que lo sostienen.
Qué significan las siglas
El BDSM condensa tres pares en cuatro letras:
- B y D: bondage y disciplina. Inmovilización, reglas y las consecuencias de romperlas.
- D y S: dominación y sumisión. Intercambio de poder: una persona dirige y la otra sigue, de común acuerdo.
- S y M: sadismo y masoquismo. Dar y recibir dolor, o sensaciones intensas, por placer.
Los pares se solapan, y esa es precisamente la idea. Alguien puede disfrutar muchísimo del bondage sin nada de dolor, o gozar del dolor sin ningún intercambio de poder, o vivir una relación de dominación y sumisión en la que rara vez interviene ninguna de las dos cosas. Femdom (dominación femenina), donde la persona dominante es una mujer, es una de las ramas del BDSM; nuestra guía sobre qué es femdom se centra en esa parte.
La sigla en sí es reciente. Wikipedia registra su primer uso conocido en un mensaje de Usenet del 20 de junio de 1991, y Dictionary.com la sitúa a principios de los años noventa. Antes se hablaba de S&M o de leather (cuero); Etymonline documenta la abreviatura S & M impresa al menos desde 1965.
De dónde vienen los nombres de sadismo y masoquismo
Las dos palabras proceden de escritores. El sadismo debe su nombre al marqués de Sade, que vivió de 1740 a 1814 y cuyos personajes de ficción disfrutan infligiendo dolor. El masoquismo toma su nombre de Leopold von Sacher-Masoch, cuya novela corta de 1870 La Venus de las pieles (Venus in Furs, en inglés) cuenta la historia de un hombre que pide a una mujer que lo domine. Sacher-Masoch no aprobaba el uso de su nombre.
Quien puso esos nombres a las prácticas fue el psiquiatra Richard von Krafft-Ebing, cuyo catálogo de intereses sexuales, Psychopathia Sexualis, apareció por primera vez en 1886. Acuñó el término masoquismo entre 1886 y 1890, y las fuentes no coinciden en el año exacto. Durante décadas, ambos términos se consideraron enfermedades. Esa visión ha cambiado por completo, como muestran las secciones siguientes.

Qué significa el masoquismo hoy
Dictionary.com define al masoquista como una persona que se siente gratificada por el dolor o la degradación, tanto si se los impone ella misma como si se los imponen otras personas. En el BDSM, ese placer es siempre consentido y a menudo se mezcla con la confianza y la liberación que supone entregar el control a otra persona. Ser masoquista no es lo mismo que ser sumiso. Wikipedia señala que las personas pueden disfrutar de recibir sensaciones de forma puramente recreativa, sin ser dominadas psicológicamente en absoluto, y muchos dominantes también son masoquistas.
Los intereses masoquistas son comunes. En un estudio de 2017 con 1040 adultos de Quebec, alrededor de una de cada cuatro personas dijo desear experiencias masoquistas y alrededor de una de cada cinco las había probado. El mismo estudio halló que el masoquismo se asociaba con una mayor satisfacción con la propia vida sexual, no con una menor.
Tops, bottoms, dominantes y switches
El BDSM tiene su propio vocabulario para los roles, y las palabras no son intercambiables. Un top es quien realiza la acción en una escena: ata, golpea, dirige. Un bottom es quien la recibe. Dominante y sumiso describen el poder, no la acción: el dominante tiene la autoridad y el sumiso la cede. La mayor parte del tiempo el dominante también hace de top, pero no siempre: a un sumiso se le puede ordenar que haga de top, y un dominante puede elegir recibir. Un switch disfruta de ambos lados, a veces en relaciones distintas y a veces en la misma noche.
Sádico y masoquista cruzan todas esas categorías. Un sádico disfruta provocando dolor o sensaciones intensas, un masoquista disfruta recibiéndolos, y cualquiera de los dos puede ser dominante o sumiso. Si las etiquetas te resultan confusas, es normal. Existen para facilitar la negociación, no para encasillar a nadie.
Cuánta gente practica BDSM
Un estudio representativo con 1027 adultos belgas, publicado por Holvoet y sus colegas en 2017, halló que el 46,8 % había realizado al menos una actividad relacionada con el BDSM y que otro 22 % había fantaseado con ello. Un grupo menor, el 12,5 %, lo hacía con regularidad, y el 7,6 % se identificaba como practicante de BDSM. El interés por las actividades de dominación y por las de sumisión era más o menos el mismo. En Estados Unidos, una encuesta representativa a nivel nacional, publicada en 2017, encontró que al menos el 30 % de los adultos había probado los azotes (spanking) y al menos el 20 %, atar o ser atado.
Así que el BDSM no es un interés marginal. Es un espectro, desde un poco de inmovilización lúdica que prueban millones de parejas hasta dinámicas a tiempo completo que vive una pequeña minoría.
Qué dice hoy la psiquiatría
Durante la mayor parte del siglo XX, el sadismo y el masoquismo figuraron como trastornos mentales. Esa situación se ha revertido. El DSM-5 de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés), publicado en 2013, afirma que la mayoría de las personas con intereses sexuales atípicos no tienen un trastorno mental; para un diagnóstico hace falta un malestar personal genuino, y no solo el malestar por la desaprobación de la sociedad, o bien un daño a otras personas. Según la APA, el cambio hace posible mantener conductas sexuales atípicas consentidas sin recibir una etiqueta inapropiada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue más lejos. Su CIE-11 (la Clasificación Internacional de Enfermedades), que entró en vigor el 1 de enero de 2022, eliminó el sadomasoquismo como diagnóstico siguiendo la recomendación de un grupo de trabajo; el único diagnóstico de sadismo que se mantiene se refiere a personas que no dan su consentimiento. La investigación respalda este cambio. Un estudio de 2013 que comparó a 902 practicantes de BDSM con otras 434 personas halló que los practicantes tenían un mayor bienestar subjetivo, y concluyó que el BDSM puede considerarse un ocio recreativo y no la expresión de problemas psicológicos.
Consentimiento, seguridad y los dos lemas
La cultura de seguridad del BDSM descansa sobre dos lemas. El primero, «sensato, seguro y consensuado» (SSC, por safe, sane and consensual), se usa desde los años ochenta y pone el acento en mantener el juego dentro de límites seguros. El segundo, «riesgo asumido y consensuado» (RACK, por risk-aware consensual kink), lo propuso Gary Switch en 1999 y hace hincapié en que cada persona entienda y acepte los riesgos de lo que elige. Ambos se apoyan en las mismas prácticas: negociar los límites de antemano, acordar una palabra de seguridad (safeword), a menudo con el sistema del semáforo (rojo para parar y amarillo para ir más despacio), y ofrecer aftercare (los cuidados después de la sesión) al terminar.
Los daños graves son poco frecuentes. Una revisión de 2022 publicada en International Journal of Legal Medicine encontró solo 17 muertes publicadas relacionadas con el BDSM; casi todas implicaban el cuello o la respiración, y en casi dos tercios intervinieron drogas o alcohol. Las lecciones son sencillas: no poner nada alrededor del cuello, no practicar juegos de respiración (breath play), no consumir alcohol ni drogas y no dejar nunca sola a una persona inmovilizada. La guía de palabra de seguridad y límites convierte esos principios en práctica.
El BDSM y la ley
El consentimiento no hace legal cualquier cosa. En Inglaterra y Gales, el caso R v Brown, de 1993, estableció que el consentimiento no sirve de defensa frente a las lesiones corporales reales (actual bodily harm), y una legislación posterior confirmó esa postura para las lesiones graves. Las leyes de otros lugares varían. En la práctica, es otro argumento a favor del juego suave y cuidadoso que la mayoría prefiere de todos modos, y a favor de mantener cualquier práctica arriesgada bien lejos de personas desconocidas.
Por dónde empezar
Si el BDSM es nuevo para ti, empieza por averiguar qué te da curiosidad de verdad. Una lista de kinks (en inglés) es la forma más sencilla de hacerlo, y el test de BDSM puede darte vocabulario con el que hablar. Después, prueba una sola cosa pequeña con alguien de confianza, con los límites y una palabra de seguridad acordados de antemano. O mira unos minutos cómo una mujer dominante lleva su sala por webcam; la franja de la parte superior de esta página muestra quién está en directo ahora.
Para seguir leyendo, tienes nuestras guías sobre qué es una dominatrix (también dómina; como título, Ama) y qué es femdom.
Respuestas rápidas
¿Qué significa BDSM?
Bondage y disciplina, dominación y sumisión, y sadismo y masoquismo. Las letras se solapan a propósito: la B y la D, la D y la S, la S y la M.
¿Qué es un masoquista?
Alguien que obtiene placer, a menudo sexual, del dolor o de la humillación cuando son consentidos. En el BDSM, un masoquista disfruta recibiendo sensaciones; eso no es lo mismo que ser sumiso, aunque muchas personas son ambas cosas.
¿Es el BDSM un trastorno mental?
No. El manual psiquiátrico estadounidense vigente afirma que la mayoría de las personas con intereses sexuales atípicos no tienen un trastorno mental, y la CIE-11 de la OMS eliminó por completo el sadomasoquismo como diagnóstico.
¿Cuánta gente practica BDSM?
Mucha. En un estudio belga representativo, el 46,8 % de los adultos había probado al menos una actividad relacionada con el BDSM, y en Estados Unidos aproximadamente un tercio de los adultos ha probado los azotes.
¿Qué diferencia hay entre un top y un dominante?
Un top es quien realiza la acción en una escena; un dominante es quien tiene la autoridad. Suelen ir juntos, pero no siempre: a un sumiso se le puede ordenar que haga de top, y un dominante puede elegir recibir.